Se trata del Test de Fagerström modificado, y es el cuestionario que utilizamos en Atención Primaria cuando queremos saber si una persona que desea dejar de fumar tiene muchas o pocas probabilidades de éxito, y qué tipo de tratamiento será más eficaz en su caso.
El citado test se compone de varias preguntas con varias opciones de respuesta. Para cada respuesta existe un valor numérico. De la suma de estos valores obtenemos un resultado que será el que clasificará la dependencia en baja, moderada o alta.
Las preguntas y sus respectivas respuestas son:
1) ¿Cuánto tiempo pasa entre que se levanta y se fuma su primer cigarrillo?
A Menos de 5 minutos (3 puntos)
B Entre 6 y 30 minutos (2 puntos)
C Entre 31 y 60 minutos (1 punto)
D Más de 60 minutos (0 puntos)
2) ¿Encuentra difícil no fumar en lugares en que está prohibido (hospital, cine, biblioteca)?
A Sí (1 punto)
B No (0 puntos)
3) ¿Qué cigarrillo le desagrada más dejar de fumar?
A El primero de la mañana (1 punto)
B Cualquier otro (0 puntos)
4) ¿Cuántos cigarrillos fuma al día?
A Menos de 10 cigarrillos (0 puntos)
B Entre 11 y 20 cigarrillos (1 punto)
C Entre 21 y 30 cigarrillos (2 puntos)
D 31 ó más cigarrillos (3 puntos)
5) ¿Fuma con más frecuencia durante las primeras horas después de levantarse que durante el resto del día?
A Sí (1 punto)
B No (0 puntos)
6) ¿Fuma aunque esté tan enfermo que tenga que guardar cama la mayor parte del día?
A Sí (1 punto)
B No (0 puntos)
Así, una puntuación inferior a 4 puntos indica baja dependencia. Entre 5 y 6 puntos comportan dependencia media. Y hablamos de alta dependencia si obtenemos 7 ó más puntos.
Algunas cosas podemos inferir del test. Parece bastante evidente que el primer cigarrillo de la mañana tiene un peso específico muy alto a la hora de valorar la dependencia a la nicotina por parte de una persona. La explicación no es muy complicada. Durante la noche, mientras dormimos, no fumamos. Por tanto, los niveles de nicotina en el cuerpo van bajando hasta encontrarse en lo más bajo al despertarnos.
Se produce, pues, un verdadero síndrome de abstinencia. Así, aquella persona que nada más levantarse necesite fumar el primer cigarrillo hemos de deducir que será la que tenga una dependencia mayor a la nicotina (quien la eche más en falta).

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