Esta posibilidad cambió el drama de un mexicano de 67 años quien por razones de salud tuvo que dejar de trabajar hace tres años e irse a vivir con uno de sus hijos, pero lejos de conseguir hospitalidad y cariño al lado de su vástago sólo encontró abusos y humillación.
Por temor a represalias de parte de su familia, este hombre solamente quiso ser identificado como José, un inmigrante que llegó a California en 1987 para trabajar en labores tan diversas como jardinería, limpieza y construcción, entre tantos otros oficios.
Una diabetes avanzada poco a poco le fue quitando la vista lo que le dificulta valerse por si mismo.
El tercero de los hijos de José nació en Estados Unidos hace 22 años y no ha sabido cuidar de su padre a quien ha sometido a abusos emocionales, físicos y financieros.
"Muchas veces yo he necesitado mi medicina y nadie me la da, me tienen aislado en un cuarto en condiciones terribles, no me dan ayuda para bañarme, ni me llevan a ninguna parte, mi hijo y su esposa a diario me repiten que soy un estorbo y que me debería morir de una vez", dijo en entrevista con Efe el hombre quien se encuentra tramitando dicho permiso.
José Troconis, supervisor de Servicios Sociales de la Agencia de Protección al Anciano de Pasadena, explicó a Efe que lastimosamente esta situación se está haciendo más común cada día.
"Solamente en el condado de Los Ángeles se procesan mensualmente entre 1.200 y 1.500 casos de abuso a personas de la tercera edad", detalló en funcionario.
La Agencia de Protección al Anciano asiste a las víctimas proveyéndoles la ayuda que necesiten y poniéndolos en contacto con diversas instituciones, según los requerimientos de cada caso.
Entre las instituciones que asisten a las víctimas de abuso está la Hermandad Mexicana Nacional que está brindando asesoría legal a muchos padres y ancianos indocumentados que como José ahora pueden ajustar su estatus migratorio gracias a la VAWA.
"Hace apenas unos dos meses que se aplicó este cambio a la ley, que es la misma que protege a los cónyuges o hijos víctimas de violencia doméstica, ahora podemos atender también a este sector tan marginado de nuestra sociedad, padres indocumentados que tienen miedo o vergüenza de denunciar a sus propios hijos", sostuvo Gloria Saucedo, directora de la Hermandad Mexicana Nacional.
"El abuso puede ser físico, sexual, emocional, financiero, o también por negligencia", agregó.
Tanto Troconis como Saucedo advirtieron que hay que estar alerta ante las diversas señales de abuso del que pueda estar siendo víctima una persona.
"La privación prolongada de agua o alimentos, uso o suministro inadecuado de medicinas, falta de aseo personal, falta de ropa, falta de atención médica, desnutrición, agresiones verbales, amenazas, intimidación, encierro, lesiones en la piel, falta de mechones de cabello o usar el dinero que pertenece a los padres para fines distintos a proveerles atención y cuidado", refirieron.
A partir del mes de octubre la Hermandad Mexicana Nacional estará realizando charlas, seminarios y distintos eventos informativos para motivar a los padres indocumentados que padecen esta realidad a salir de la situación de abuso y salir también de las sombras al convertirse en residentes legales de este país.
"Lo primero que hacemos es ubicar a las víctimas en lugares seguros, los atendemos psicológica y emocionalmente y si son indocumentados les brindamos toda la asesoría legal pertinente para procesar sus casos e incluso los ayudamos a tramitar la obtención de ayuda económica si no pueden pagar el costo que exige inmigración", concluyó Saucedo. EFE
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